En la perspectiva del Arte Dhármico, las percepciones sensoriales
se consideran como las puertas de entrada al mundo sagrado.
«Se trata de mirar plenamente. De ver los colores: el blanco y el negro, el azul, el amarillo, el rojo, el verde, el púrpura. Mirar. ¡Este es nuestro mundo! No podemos no mirar; no hay otro mundo. Ese es nuestro mundo; es nuestra fiesta. Lo heredamos; heredamos esos ojos, heredamos ese mundo de color. Miremos la grandeza de todo. ¡Miremos! No vacilemos… ¡miremos! Abramos los ojos. No parpadeemos y miremos, miremos… sigamos mirando»
Chögyam Trungpa. «Shambala: la senda sagrada del guerrero». Editorial Kairós
